Luego de que fuerzas federales abatieran el domingo a Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho” y considerado uno de los líderes criminales más buscados del país, las redes sociales se inundaron de versiones exageradas y contenidos falsos que magnificaron la magnitud de los hechos violentos registrados tras su muerte. Si bien se reportaron bloqueos carreteros, quema de vehículos, ataques a establecimientos comerciales y agresiones contra gasolineras en distintos puntos del país como reacción de presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en internet comenzaron a circular escenas mucho más alarmantes que no correspondían a la realidad.
Entre los contenidos desmentidos se encontraban supuestas tomas del aeropuerto de Guadalajara por grupos armados, imágenes de un avión incendiándose en la pista y fotografías de edificios y templos en llamas en Puerto Vallarta. Varias de estas imágenes fueron compartidas miles de veces pese a haber sido manipuladas o sacadas de contexto.Especialistas en seguridad digital advierten que la desinformación suele multiplicarse tras acontecimientos de alto impacto, fenómeno que se ha intensificado con el uso de herramientas de inteligencia artificial que permiten crear imágenes y videos falsos con mayor realismo.
En este caso, investigadores señalan que parte de la difusión de contenidos alarmistas no solo provino de usuarios comunes, sino que podría estar vinculada a estrategias del propio crimen organizado, con el objetivo de proyectar una imagen de mayor poder y descontrol institucional. De acuerdo con expertos en el estudio de redes criminales, esta narrativa busca transmitir la idea de que el Estado ha perdido el control y que la organización delictiva mantiene presencia nacional, aunque en la práctica resulte difícil dimensionar con precisión la magnitud real de los hechos violentos.
El secretario de Seguridad federal informó que ya fueron detectadas varias cuentas en redes sociales que podrían tener vínculos directos con grupos criminales y adelantó que se profundizarán las investigaciones para determinar responsabilidades. También reconoció la existencia de perfiles dedicados a difundir información falsa sin que necesariamente exista una conexión comprobada con organizaciones delictivas. Por su parte, la presidenta de México aseguró que el gobierno trabaja para desmentir versiones erróneas y frenar la propagación de rumores, al señalar que tras el operativo circularon “muchas noticias falsas”.
Narcoinfluencers y propaganda digital
El uso de redes sociales como herramienta de propaganda no es nuevo para los cárteles mexicanos. Durante años han difundido mensajes para desacreditar a rivales, presumir acciones armadas o incluso promover actividades comunitarias con fines de legitimación social. Tradicionalmente, este tipo de propaganda recurría a materiales reciclados, como videos antiguos o imágenes tomadas de conflictos en otros países. Sin embargo, el desarrollo de tecnologías basadas en inteligencia artificial ha facilitado la creación de contenidos más sofisticados y difíciles de identificar como falsos.
A esto se suma el fenómeno de los llamados “narcoinfluencers”, creadores de contenido que acumulan miles o incluso millones de seguidores y que, de manera directa o indirecta, glorifican la figura de líderes criminales y promueven la cultura del narcotráfico. Estas figuras digitales se han convertido en un canal adicional para moldear la percepción pública. Analistas advierten que este contexto resulta especialmente complejo en México, donde la violencia limita en muchas regiones el trabajo de periodistas en campo, lo que dificulta contrastar información en tiempo real y distinguir entre hechos confirmados y versiones manipuladas.
Para especialistas en política y relaciones internacionales, aunque la operación contra el líder criminal representó un avance para las fuerzas de seguridad, la narrativa digital logró desplazar el foco hacia el caos y la sensación de ingobernabilidad. De esta forma, más allá de los hechos ocurridos en territorio, la disputa también se trasladó al terreno virtual, donde la construcción de la opinión pública se convierte en un campo estratégico adicional para el crimen organizado.