Tras el rechazo de su propuesta de reforma electoral en la Cámara de Diputados, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que impulsará un Plan B orientado a disminuir los gastos en congresos estatales y gobiernos municipales.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la titular del Ejecutivo federal explicó que la nueva estrategia busca continuar con la política de austeridad y combate a privilegios dentro del sector público.
Según detalló, una de las principales medidas será establecer límites al presupuesto que pueden ejercer los congresos locales, con la intención de evitar gastos excesivos en estos órganos legislativos.
Sheinbaum indicó que los recursos que se liberen con estos ajustes se quedarían en los estados y municipios, donde podrían ser utilizados para atender necesidades prioritarias de la población, especialmente en materia de obra pública.
La mandataria también puso sobre la mesa el tamaño de los cabildos municipales. Señaló que algunos ayuntamientos cuentan con un número elevado de regidores, lo que implica mayores costos administrativos.
Como ejemplo mencionó que ciudades como Monterrey tienen hasta 28 regidores, mientras que Acapulco cuenta con 20 y Puebla con 23, cifras que —consideró— podrían reducirse sin afectar el funcionamiento de los gobiernos locales.
De acuerdo con la presidenta, además del salario base, muchos de estos funcionarios reciben bonos y apoyos adicionales que elevan considerablemente sus ingresos, lo que calificó como un exceso en el uso de recursos públicos.
Sheinbaum adelantó que el proyecto será enviado al Congreso el próximo lunes y confió en que pueda avanzar en el proceso legislativo. Sin embargo, aclaró que si no logra aprobarse, su gobierno ya cumplió con presentar una propuesta acorde con su compromiso de reducir privilegios.
Finalmente, la presidenta aseguró que la negativa a su reforma electoral no debe interpretarse como una derrota, pues, afirmó, la ciudadanía ya identificó la postura de cada fuerza política frente a la iniciativa.