Aumento salarial, el centro de la protesta del IMSS que paralizó Paseo 5 de Febrero

Trabajadores exigieron un incremento directo del 10% al salario tabular y rechazaron el aumento ponderado de 8.55%. Las denuncias por falta de medicamentos e insumos también entraron en la discusión, aunque el alcance del desabasto en el hospital de Querétaro aún requiere datos que lo acrediten.

Querétaro, Qro. La exigencia de un aumento salarial llevó a trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a bloquear ambos sentidos de Paseo 5 de Febrero, a la altura del Hospital General Regional No. 1 y su cruce con Prolongación Zaragoza, durante la noche del jueves 8 de octubre.

La movilización formó parte de una protesta nacional en la que personal del instituto manifestó su inconformidad con el acuerdo salarial y las condiciones laborales. Sin embargo, más allá de las afectaciones viales, el punto central del conflicto es la diferencia entre el incremento que exige la base trabajadora y el que contempla el acuerdo alcanzado con la representación sindical.

A la demanda de un aumento directo del 10% al salario tabular se sumaron señalamientos sobre presuntas carencias de medicamentos, material de curación y personal. Estas denuncias colocan el abasto en el centro de la discusión, pero también abren una interrogante: ¿qué parte del reclamo corresponde a faltantes comprobables en la unidad médica y qué parte forma parte de la presión laboral para conseguir mejores condiciones salariales?

Por ahora, la información pública disponible no permite concluir que los trabajadores estén utilizando deliberadamente el desabasto como pretexto para conseguir el aumento, pero tampoco basta con los indicadores nacionales para confirmar que el hospital cuenta con todos los insumos necesarios.

El desacuerdo: 10% directo frente a un aumento ponderado

Uno de los principales motivos de inconformidad es la composición del incremento salarial. Mientras los manifestantes exigen un aumento directo del 10% al salario tabular, el acuerdo reportado contempla un incremento ponderado de 8.55%, distribuido entre distintos conceptos:

  • 2.9% al sueldo tabular, correspondiente al salario base.
  • 3.9% por concepto de ayuda de renta.
  • 1.75% destinado a fondos de retiro, mediante la cláusula 157.

La diferencia es relevante: el porcentaje ponderado reúne varios conceptos y no equivale a un incremento directo del 8.55% en el salario base. Los inconformes sostienen que el aumento debe reflejarse directamente en el salario tabular y rechazan las condiciones acordadas por la representación sindical encabezada por Rafael Olivos Hernández.

Así, la exigencia salarial cuenta con un punto concreto de contraste: el porcentaje que reclaman los trabajadores frente a la estructura del acuerdo. La discusión sobre los insumos médicos, en cambio, necesita información adicional para determinar la magnitud de las carencias denunciadas.

El desabasto, una denuncia que requiere datos locales

Durante la manifestación, trabajadores señalaron que enfrentan dificultades para disponer de medicamentos y materiales básicos. Entre los testimonios difundidos se encuentra el de Maricruz Luna, auxiliar de enfermería general, quien mencionó faltantes de productos como gasas y jeringas.

Los señalamientos no deben descartarse, pues la disponibilidad de material médico es fundamental para la atención de los pacientes. Sin embargo, para dimensionar el problema es necesario conocer qué insumos han faltado en el Hospital General Regional No. 1, durante qué periodos, cuántas recetas no se han surtido y qué medidas ha aplicado el instituto para atender las carencias.

El Gobierno federal ha reportado avances en el suministro de medicamentos. En marzo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el promedio nacional de abasto en el IMSS, IMSS-Bienestar e ISSSTE superaba el 97%, con la meta de alcanzar el 100%. El IMSS también ha informado sobre la distribución de cientos de millones de piezas de medicamentos.

Esos datos ofrecen un panorama general, pero no resuelven la controversia local: un porcentaje nacional elevado no demuestra que cada hospital tenga todos los medicamentos disponibles. Del mismo modo, los testimonios de los manifestantes no permiten establecer por sí solos la frecuencia ni la dimensión de los faltantes.

Por ello, la denuncia necesita ser contrastada con información del propio IMSS. Sin datos de inventarios, recetas pendientes y reportes de suministro, no es posible determinar si existe un problema generalizado en la unidad, si se trata de faltantes puntuales o cuál es su alcance.

La falta de evidencia concluyente tampoco permite asegurar que el desabasto sea un argumento utilizado deliberadamente para reforzar la exigencia salarial. Esa interpretación permanece sin comprobar y debe distinguirse de los hechos documentados sobre la protesta y la negociación.

Querétaro y la estrategia federal de abasto

El debate también se relaciona con la política federal para coordinar los servicios de salud y mejorar la distribución de medicamentos. IMSS-Bienestar busca garantizar atención gratuita a personas sin seguridad social en las entidades que han transferido sus servicios estatales al modelo federal, con mecanismos de organización de recursos, compras y distribución de insumos.

Querétaro, sin embargo, ha decidido no incorporarse plenamente a esa federalización. El gobernador Mauricio Kuri González ha defendido la permanencia del sistema estatal, al considerar que la entidad cuenta con capacidad para brindar atención médica y medicamentos.

El estado mantiene un acuerdo de coordinación relacionado con recursos para servicios gratuitos de salud, pero esto no equivale a transferir la operación de su sistema estatal a la Federación. Además, la incorporación a IMSS-Bienestar no implica que todos los hospitales del país compartan automáticamente sus inventarios.

Este contexto resulta relevante para discutir la coordinación del abasto, aunque debe hacerse una distinción: el Hospital General Regional No. 1 pertenece al IMSS, por lo que la decisión estatal de no federalizar plenamente sus servicios no demuestra ni explica por sí misma las carencias denunciadas por sus trabajadores.

Una protesta con dos reclamos y preguntas pendientes

El bloqueo de Paseo 5 de Febrero puso sobre la mesa dos demandas distintas: un aumento salarial directo del 10% y mejores condiciones de trabajo, incluidas las relacionadas con la disponibilidad de medicamentos e insumos.

La primera puede analizarse a partir de las cifras y los conceptos del acuerdo salarial. La segunda requiere información puntual que permita verificar las denuncias en el hospital queretano.

Mientras no se publiquen datos locales suficientes, sería prematuro afirmar tanto que el desabasto está resuelto como que los trabajadores lo utilizan como pretexto para conseguir un incremento mayor. Lo que sí está documentado es que la exigencia salarial ocupó un lugar central en la movilización y que las denuncias por falta de insumos formaron parte de los reclamos.

La respuesta del IMSS deberá aclarar ambas cuestiones: cómo se compone el aumento ofrecido y cuál es la situación real del abasto en la unidad médica. Con esa información será posible evaluar los argumentos de cada parte sin confundir las demandas laborales con hechos que todavía necesitan comprobarse.