El presidente municipal de Querétaro, Felifer Macías, respaldó públicamente la postura del gobernador Mauricio Kuri González sobre el veto a la Ley de Identidad de Género, bajo el argumento de proteger a menores de edad, pese a que la propia reforma establecía expresamente que el trámite únicamente podía realizarse por personas mayores de 18 años.
La discusión volvió a centrarse en el contenido del artículo 131 Ter, fracción II, del dictamen aprobado por el Congreso local, donde se especifica que el procedimiento administrativo para el reconocimiento de identidad de género requería ser mayor de edad, además de contar con nacionalidad mexicana y un acta registrada en el país.
A pesar de ello, Mauricio Kuri justificó el veto señalando que la reforma podría abrir la puerta para que menores modificaran el sexo en sus documentos oficiales, argumento que también fue retomado por perfiles del PAN y autoridades municipales afines al Ejecutivo estatal.
La reforma había sido impulsada originalmente por colectivos, organizaciones civiles y por la Defensoría de los Derechos Humanos de Querétaro, organismo autónomo cuya presidencia fue designada durante la administración del propio Mauricio Kuri. Legisladores de Morena y activistas han acusado que tanto el veto como los posicionamientos posteriores se sostienen en una narrativa de desinformación sobre el alcance real de la iniciativa.
El tema ha generado una fuerte confrontación política y social en Querétaro, particularmente luego de que el gobernador calificara la propuesta como una iniciativa impulsada por “la izquierda radical”, mientras colectivos LGBT+ y diputados locales sostienen que el proyecto únicamente buscaba garantizar certeza jurídica y derechos ya reconocidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.