Mientras el gobierno municipal de Corregidora presume una inversión cercana a los 26 millones de pesos para la rehabilitación de Avenida Candiles, vecinos y usuarios de esta importante vialidad cuestionan que la obra se limite prácticamente al reencarpetado de la carpeta asfáltica, sin resolver problemas históricos de accesibilidad, seguridad peatonal y movilidad sustentable.
La intervención, anunciada por el alcalde Chepe Guerrero, contempla trabajos de fresado y reencarpetado, aplicación de riego rejuvenecedor, señalización horizontal y vertical, rehabilitación de topes, boyas y renivelación de pozos de visita. Sin embargo, entre los conceptos dados a conocer por las autoridades no se incluyen ciclovías, ampliación de banquetas ni infraestructura que favorezca la movilidad universal.
La obra abarcará más de 14 kilómetros de vialidad y tendrá un costo cercano a los 26 millones de pesos, recursos provenientes del Gobierno del Estado. A pesar de ello, especialistas y ciudadanos han señalado que la intervención parece enfocada exclusivamente en mejorar la circulación vehicular, dejando fuera a peatones, ciclistas, personas adultas mayores y ciudadanos con discapacidad.
Un recorrido por distintos tramos de Avenida Candiles permite observar que existen zonas donde las banquetas son reducidas, discontinuas o incluso inexistentes, obligando a muchas personas a caminar sobre áreas de terracería o directamente junto al flujo vehicular. La situación se vuelve aún más complicada para usuarios de silla de ruedas, personas con movilidad reducida o padres de familia que transitan con carriolas.
La ausencia de una ciclovía también ha sido motivo de críticas. Aunque Candiles conecta con zonas comerciales, escuelas, parques y colonias densamente pobladas, el proyecto no contempla infraestructura exclusiva para bicicletas, pese a que las tendencias modernas de planeación urbana promueven la integración de distintos modos de transporte y la reducción de la dependencia del automóvil.
La controversia surge además en un contexto donde diversas ciudades del país han comenzado a replantear sus proyectos viales bajo el principio de movilidad segura e incluyente, priorizando al peatón y al transporte no motorizado. En contraste, la rehabilitación de Candiles ha sido señalada por algunos habitantes como una obra que privilegia nuevamente el tránsito vehicular sin transformar de fondo las condiciones de movilidad de la zona.
Para vecinos de la delegación, la pregunta es inevitable: ¿cómo es posible destinar 26 millones de pesos a una de las avenidas más importantes de Corregidora y no aprovechar la oportunidad para construir banquetas dignas, cruces seguros y espacios para ciclistas?
Aunque el gobierno municipal ha defendido la obra como una respuesta a las demandas ciudadanas relacionadas con el deterioro del pavimento, las críticas continúan creciendo entre quienes consideran que se trata de una inversión importante para obtener prácticamente el mismo modelo vial de hace décadas: más asfalto para los automóviles y pocos cambios para quienes se desplazan a pie o en bicicleta.
La rehabilitación de Avenida Candiles podría terminar convertida en un ejemplo de una discusión cada vez más frecuente en Querétaro: la diferencia entre reparar una calle y construir una vialidad moderna, segura e incluyente para todos los usuarios.