Charrería, una tradición viva que debe preservarse entre generaciones

La charrería representa mucho más que una práctica deportiva o un espectáculo ecuestre: es una manifestación cultural viva que reúne conocimientos, costumbres, vestimenta, música, lenguaje y valores que se transmiten de generación en generación, afirmó el charro Guillermo Salinas.

Durante la conmemoración del XIII Aniversario de la declaratoria de la charrería como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Querétaro, realizada en el Centro de las Artes de Querétaro (CEART), Salinas destacó la importancia de mantener vigentes las comunidades y familias que continúan practicando esta tradición.

Recordó que fue en 2013 cuando Querétaro otorgó a la charrería el reconocimiento como patrimonio cultural inmaterial del estado, aunque señaló que la importancia de esta declaratoria no radica únicamente en el reconocimiento institucional, sino en que la tradición continúe siendo practicada y transmitida.

Explicó que la charrería comprende diversos elementos que van más allá de las suertes realizadas en el lienzo charro. Entre ellos se encuentran los arreos, monturas, trajes y sombreros, pero también una serie de valores y conocimientos relacionados con el campo, el manejo y respeto de los animales, la disciplina, la responsabilidad y el respeto por las tradiciones.

Una tradición que puede evolucionar

Salinas señaló que el reconocimiento de la charrería como patrimonio cultural no significa que sus prácticas deban permanecer completamente estáticas. Consideró que las tradiciones pueden adaptarse a los cambios de las sociedades, siempre que esas transformaciones no impliquen perder los elementos esenciales que les dan identidad.

En este sentido, sostuvo que una de las principales formas de preservar la charrería es demostrar que continúa siendo una práctica vigente y no únicamente un elemento histórico.

“La mejor defensa consiste en demostrar que sigue siendo una tradición viva, que existen comunidades que practican, que se transmite a las nuevas generaciones”, expresó.

Por ello, llamó a las familias, asociaciones, instituciones, charros y escaramuzas a participar activamente en su conservación y transmisión.

El papel de las nuevas generaciones

El charro consideró que la continuidad de esta expresión cultural dependerá en buena medida de que niñas, niños y jóvenes conozcan su significado y se involucren en sus prácticas.

Entre los aspectos que consideró fundamentales se encuentran el respeto por el caballo, el conocimiento de la vida y el trabajo en el campo, así como la comprensión de la historia y los valores vinculados con la charrería.

Para Salinas, el reto consiste en encontrar un equilibrio entre la conservación de sus elementos esenciales y los cambios propios de la sociedad contemporánea.

“La charrería no es solo parte de nuestro pasado, es parte de nuestro presente y deberá ser parte de nuestro futuro”, concluyó.