Centros de datos en Querétaro: inversiones millonarias, empleos limitados y presión sobre los recursos

El estado concentra 72% de la capacidad instalada de centros de datos del país. Mientras las inversiones tecnológicas avanzan, persisten preguntas sobre los empleos permanentes, el consumo de agua y energía y los beneficios para las comunidades.

Querétaro se ha convertido en el principal polo de centros de datos de México, una industria que atrae inversiones millonarias y fortalece la infraestructura tecnológica. Sin embargo, su crecimiento también abre una discusión sobre cuánto de esa prosperidad se traduce en empleos duraderos y mejores condiciones para la población local.

De acuerdo con cifras de la industria, Querétaro concentra alrededor de 72% de la capacidad instalada de centros de datos en el país. Esta concentración ha colocado al estado en el centro de la expansión de servicios digitales y almacenamiento de información.

El desarrollo del sector ha sido impulsado por grandes compañías tecnológicas y por una política de atracción de inversiones que destaca la infraestructura, la ubicación estratégica y las condiciones para instalar nuevas operaciones.

La pregunta es si los beneficios económicos de esta expansión avanzan al mismo ritmo que las necesidades de las comunidades donde se construyen y operan estas instalaciones.

Grandes inversiones, pero ¿cuántos empleos permanecen?

Uno de los principales argumentos a favor de los centros de datos es la inversión que representan y los empleos que generan durante su construcción y operación.

Un ejemplo es el proyecto de CloudHQ anunciado en Querétaro, con una inversión prevista de 4 mil 800 millones de dólares para construir seis centros de datos. El proyecto contempla alrededor de 7 mil 200 empleos vinculados con la construcción y 900 puestos permanentes una vez que las instalaciones estén terminadas.

La diferencia entre ambas cifras es relevante: la construcción concentra una parte importante de las contrataciones, mientras que la operación de estas instalaciones requiere equipos técnicos especializados relativamente reducidos.

Esto no significa que la industria carezca de beneficios laborales. También demanda servicios de mantenimiento, seguridad, conectividad, refrigeración y construcción especializada, actividades que pueden generar empleos directos e indirectos.

El desafío consiste en conocer cuántos de esos puestos son ocupados por habitantes de Querétaro, qué salarios ofrecen, qué nivel de especialización requieren y qué oportunidades existen para que los trabajadores locales accedan a ellos.

Agua y electricidad: el costo de sostener la expansión tecnológica

El empleo no es la única cuestión que acompaña el crecimiento de esta industria. Los centros de datos requieren un suministro eléctrico constante y sistemas de refrigeración que deben evaluarse de acuerdo con la tecnología utilizada en cada instalación.

En Querétaro, donde la disponibilidad de agua y la capacidad de la infraestructura son temas de interés público, resulta fundamental conocer el consumo real de cada complejo, su fuente de abastecimiento y la proporción de agua potable o tratada que utiliza.

En septiembre de 2026, la Secretaría de Desarrollo Sustentable estatal anunció que impulsaría una Cédula de Operación Anual para recopilar información sobre el consumo de agua, las emisiones y los residuos de estas instalaciones. El mecanismo fue planteado como voluntario, con las primeras mediciones previstas para 2027.

La iniciativa abre una oportunidad para conocer mejor el impacto ambiental de la industria. No obstante, mientras la información no sea completa y comparable entre instalaciones, será difícil evaluar con precisión cuánto consumen los centros de datos y qué efectos tienen sobre la disponibilidad de recursos.

¿Qué recibe Querétaro a cambio de estas inversiones?

La llegada de empresas tecnológicas puede ampliar la actividad económica, atraer proveedores y generar empleos especializados. Pero el volumen de inversión anunciado no basta, por sí solo, para determinar el beneficio social que recibe una comunidad.

También es necesario conocer los compromisos de contratación local, la contribución fiscal efectiva, los costos de infraestructura pública y las medidas para reducir la presión sobre el agua y la electricidad.

En este contexto, la política de atracción de inversiones del gobierno estatal enfrenta un desafío importante: demostrar que el crecimiento de la industria se traduce en oportunidades para la población y que sus costos ambientales y de infraestructura se encuentran debidamente evaluados.

Querétaro tiene una oportunidad para consolidarse como un centro tecnológico de relevancia nacional. El reto es que ese desarrollo no se mida únicamente por los millones de dólares anunciados, sino también por los empleos permanentes creados, la preparación de trabajadores locales y la transparencia sobre el uso de los recursos.

La discusión no consiste en estar a favor o en contra de los centros de datos, sino en conocer qué beneficios dejan en Querétaro, quiénes los reciben y cómo se garantiza que su expansión sea compatible con las necesidades de la población.