El Grupo Parlamentario de Morena en la LXI Legislatura de Querétaro respondió al veto emitido por el gobernador Mauricio Kuri González contra la llamada Ley de Identidad de Género, al señalar que la decisión se construyó sobre argumentos “tendenciosos” y desinformación, pese a que la propia reforma establecía claramente que el trámite únicamente podría realizarse por personas mayores de 18 años.
A través de un posicionamiento político, la bancada morenista recordó que el artículo 131 Ter, fracción II, aprobado por el Congreso local, especifica expresamente que el procedimiento administrativo para el reconocimiento de identidad de género estaba limitado exclusivamente a personas adultas, por lo que rechazaron los señalamientos públicos que intentaron relacionar la reforma con menores de edad.
Las y los legisladores sostuvieron que la redacción del dictamen no dejaba margen de interpretación y acusaron que el veto del Ejecutivo ignoró deliberadamente ese apartado de la iniciativa.
Morena también subrayó que la propuesta no nació de intereses partidistas, sino de una exigencia impulsada durante años por colectivos y organizaciones civiles, además de iniciativas promovidas por la Defensoría de los Derechos Humanos de Querétaro, organismo cuya presidencia fue designada durante la administración del propio Mauricio Kuri.
El grupo parlamentario recordó además que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya ha establecido criterios donde reconoce el derecho de las personas a modificar su identidad de género mediante procedimientos administrativos, sin necesidad de recurrir a procesos judiciales.
En el posicionamiento, las y los diputados morenistas señalaron que la reforma buscaba otorgar certeza jurídica a una realidad social ya existente en Querétaro y negaron que el proyecto eliminara registros oficiales o antecedentes legales, al afirmar que el dictamen contemplaba mecanismos de trazabilidad jurídica precisamente para evitar evasión de responsabilidades civiles o alimentarias.
La bancada también criticó que el gobernador calificara la iniciativa como producto de “grupos radicales”, pese a que —afirmaron— el dictamen fue trabajado en comisiones legislativas, foros abiertos y consultas con especialistas, además de recibir respaldo de cinco de las seis fuerzas políticas representadas en el Congreso, incluido el PAN.
Finalmente, Morena reiteró su disposición al diálogo institucional, aunque pidió que el debate se mantenga sin descalificaciones ideológicas y con respeto a los derechos humanos reconocidos constitucionalmente.