San Juan del Río, Querétaro.— La basura se acumula, los camiones enfrentan fallas y algunas comunidades siguen esperando que el servicio llegue con regularidad. Mientras tanto, el gobierno municipal tomó una decisión que tendrá efectos durante las próximas dos décadas: extender hasta 2058 la concesión del relleno sanitario.
El contraste es difícil de ignorar.
Mientras el Ayuntamiento asegura que amplía rutas y prepara nueva infraestructura, durante los últimos meses el propio gobierno ha reconocido retrasos y deficiencias en la recolección.
El problema, entonces, no es solamente quién maneja los residuos. También es qué tan eficiente es el modelo y quién responde cuando el servicio falla.
Hasta dos semanas de retraso
En julio, el problema llegó a acumular hasta dos semanas de retraso en algunas rutas.
El secretario de Servicios Públicos Municipales, Ernesto Mora Rico, atribuyó la situación principalmente a fallas mecánicas de los camiones, lluvias, actividades extraordinarias y problemas operativos que redujeron la capacidad de la flota.
El municipio aseguró posteriormente que las rutas comenzaban a regularizarse.
Pero el problema volvió a aparecer.
El 11 de septiembre, el presidente municipal Roberto Cabrera Valencia reconoció nuevamente que persistían deficiencias en la recolección, aunque sostuvo que estaban concentradas en algunas colonias y comunidades.
Cabrera destacó que durante su administración las rutas pasaron de 36 a 56 y señaló el desgaste de los camiones, los costos de mantenimiento y el crecimiento del municipio como parte de los retos.
El dato deja una pregunta inevitable: si hay 20 rutas más, ¿por qué todavía hay zonas donde la basura no se recoge a tiempo?
La Valla: una comunidad buscando otra salida
Uno de los casos recientes se encuentra en La Valla, donde habitantes han reportado dificultades recurrentes con la recolección.
De acuerdo con reportes periodísticos, en esta comunidad se generan alrededor de 40 toneladas de residuos cada semana y se llegó a plantear la posibilidad de contratar un servicio particular para atender el problema.
Que una comunidad tenga que considerar pagar por su cuenta para retirar sus residuos pone sobre la mesa algo más que una falla operativa:
¿qué está pasando con un servicio que debería estar garantizado por el municipio?
Y mientras tanto, la concesión se extiende hasta 2058
El escenario adquiere otra dimensión por una decisión tomada meses antes.
En diciembre de 2025, el Cabildo aprobó extender por otros 20 años la concesión del relleno sanitario operado por Relleno Sanitario San Juan del Río, S.A. de C.V. La ampliación posteriormente fue avalada por la Legislatura estatal.
El gobierno de Roberto Cabrera defiende la medida como una apuesta de largo plazo. El proyecto contempla inversiones y la construcción de dos centros de transferencia, con la intención de reducir los recorridos de los camiones y mejorar la logística.
La propuesta puede representar una solución de infraestructura.
Pero también significa que el municipio estará ligado a este modelo durante buena parte de las próximas dos décadas.
Y ahí está el punto que merece atención.
Una concesión no borra la responsabilidad
Cuando un gobierno entrega parte de un servicio a una empresa privada, la operación puede cambiar de manos.
La responsabilidad frente a la ciudadanía, no.
El Ayuntamiento sigue obligado a supervisar que los servicios funcionen, exigir resultados y hacer valer las condiciones establecidas en los contratos.
En septiembre, regidores de oposición cuestionaron las condiciones del servicio y solicitaron información sobre los contratos relacionados con la recolección.
La discusión debería ir más allá de contar rutas o anunciar nuevas obras.
También debería permitir saber qué se está pagando, qué se está exigiendo y cómo se está vigilando que el modelo realmente funcione.
Veinte años más
San Juan del Río seguirá creciendo y, con ello, también crecerá la cantidad de residuos que genera.
El gobierno municipal sostiene que está ampliando rutas y apostando por nueva infraestructura.
Pero los hechos recientes muestran que todavía existen problemas: en julio hubo rutas con hasta dos semanas de retraso; en septiembre el propio alcalde reconoció deficiencias y comunidades como La Valla continúan reportando dificultades.
Al mismo tiempo, el municipio acaba de extender el modelo de disposición final hasta 2058.
Por eso, el verdadero reto no está solamente en ampliar una concesión o construir nuevos centros de transferencia.
Está en demostrar que todo ese esquema puede traducirse en algo mucho más básico:
que el camión pase cuando tiene que pasar.
Porque una empresa puede tener la concesión.
Pero la basura que se queda en la calle sigue siendo responsabilidad del gobierno.