El gobernador de Mauricio Kuri González volvió a colocarse en el centro de la polémica tras aparecer junto a la dirigente ultraderechista española Isabel Díaz Ayuso, personaje conocido por sus declaraciones ofensivas contra México, su defensa de la conquista española y sus ataques contra movimientos indígenas y gobiernos progresistas de América Latina.
La reunión entre Ayuso y gobernadores del PAN desató críticas debido a la cercanía de la política madrileña con figuras empresariales y actores de oposición mexicanos como Claudio X. González Guajardo y Ricardo Salinas Pliego, además de personajes ligados a sectores conservadores.
En el caso de Querétaro, la presencia de Kuri junto a Ayuso reavivó señalamientos sobre distintas controversias protagonizadas por el mandatario estatal durante su administración y desde su etapa como empresario.
Uno de los episodios más recordados ocurrió cuando, años atrás, Kuri realizó comentarios donde presumía que empresarios españoles acudían a Querétaro no solo para invertir, sino también para “llevarse esposas queretanas”, declaraciones que fueron criticadas por sectores feministas y sociales por considerar que cosificaban a las mujeres del estado.
A esto se suma la controversia generada por la inauguración de la calle “Estado de Israel” en Querétaro, acto encabezado por el gobernador y que provocó cuestionamientos debido al contexto internacional y al respaldo político mostrado hacia el gobierno israelí.
Otra de las acciones que generó reacciones divididas fue la iluminación del Palacio de la Corregidora con los colores de la bandera de Israel, medida interpretada por diversos colectivos como un posicionamiento político internacional del gobierno estatal.
La aparición de Kuri junto a Ayuso ocurre además mientras la dirigente española enfrenta fuertes críticas por sus declaraciones sobre la conquista, donde afirmó que España llevó “civilización” a América y cuestionó las disculpas hacia pueblos originarios mexicanos.
Ayuso también ha sido señalada por calificar el indigenismo como “el nuevo comunismo” y recientemente generó indignación al referirse a México como un “narcoestado”, lo que tensó aún más su visita al país.
La reunión entre gobernadores panistas y la política española fue interpretada por críticos como una muestra de afinidad ideológica entre sectores conservadores mexicanos y figuras de la derecha radical europea.