HBO Max revive la tragedia del Corregidora y reabre preguntas sobre la seguridad en Querétaro

A más de cuatro años de los hechos, el documental vuelve a poner bajo la lupa las fallas del operativo del 5 de marzo de 2022 y la responsabilidad de la empresa privada y las autoridades encargadas de proteger a los asistentes.

La violencia registrada el 5 de marzo de 2022 en el Estadio Corregidora no solo dejó imágenes que impactaron al país. También expuso las deficiencias de un dispositivo de seguridad que no logró contener los enfrentamientos entre aficionados de Gallos Blancos y Atlas.

Ahora, el caso vuelve a la conversación pública con Tragedia en el Estadio Corregidora, una serie documental de HBO Max que reconstruye los acontecimientos a través de testimonios, imágenes de archivo y distintas versiones sobre lo sucedido.

Más allá de recuperar una jornada que marcó al futbol mexicano, la producción vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta fundamental para Querétaro: ¿cómo fue posible que un encuentro deportivo terminara en una situación de violencia generalizada dentro de un inmueble que debía contar con medidas de protección para sus asistentes?

Una empresa privada que no cumplió con el operativo

Después de los hechos, las autoridades estatales determinaron cancelar las actividades de G.E.S.K9, la empresa de seguridad privada contratada por el Club Querétaro para el encuentro, al señalar incumplimientos en los acuerdos establecidos para el partido.

En los días posteriores también se difundieron cuestionamientos sobre la cantidad y preparación del personal desplegado. El presidente del Consejo Nacional de Seguridad Privada señaló entonces que el estadio habría requerido al menos 700 elementos, mientras que el número de guardias presentes habría sido inferior a 300, según sus declaraciones publicadas en medios de comunicación.

Estos señalamientos evidenciaron dudas sobre la planeación del operativo y la capacidad de la empresa para responder ante un partido considerado de riesgo.

Sin embargo, la responsabilidad no se agota en la actuación de una compañía privada. El estadio es propiedad del Gobierno estatal y las corporaciones públicas también tenían funciones dentro del esquema de prevención, vigilancia y atención de emergencias.

¿Dónde quedaron las responsabilidades de las autoridades?

La respuesta institucional también fue objeto de cuestionamientos. Tras los enfrentamientos, se anunciaron sanciones contra la empresa y suspensiones de funcionarios relacionados con el operativo.

Además, la Defensoría de los Derechos Humanos de Querétaro analizó la actuación de las secretarías de seguridad estatal y municipal y señaló deficiencias en la debida diligencia para prevenir y controlar los actos de violencia ocurridos en el recinto.

Este antecedente resulta relevante porque la seguridad en un evento masivo no depende únicamente de contratar guardias. Requiere evaluar los riesgos, verificar que el personal esté capacitado y sea suficiente, establecer mecanismos de coordinación y garantizar que exista capacidad de respuesta cuando una situación se sale de control.

La tragedia del Corregidora mostró que contar con un operativo anunciado no equivale necesariamente a garantizar la protección efectiva de quienes asisten a un evento.

Cuatro años después, la pregunta sigue siendo necesaria

La serie documental recupera un episodio que permanece en la memoria de Querétaro y abre nuevamente el espacio para examinar los testimonios y las versiones sobre aquella tarde.

Pero recordar lo ocurrido no debería limitarse a revivir las imágenes de las agresiones. También implica revisar qué falló, qué consecuencias tuvieron esas fallas y qué medidas se adoptaron para reducir el riesgo de que una situación similar vuelva a repetirse.

La discusión es especialmente importante en una entidad donde los estadios y otros espacios de concentración masiva reciben a miles de personas. La prevención no puede depender de que los enfrentamientos no ocurran: debe contemplar cómo impedirlos y cómo responder oportunamente cuando comienzan.

El documental de HBO Max vuelve a poner el caso en pantalla. Para Querétaro, el desafío continúa siendo que las lecciones de aquella jornada se traduzcan en protocolos efectivos, supervisión y rendición de cuentas.

Porque la seguridad de los asistentes no puede medirse por el número de elementos contratados ni por los anuncios posteriores a una tragedia, sino por la capacidad real de proteger la integridad de las personas.